Hace 43 años asumia Juan Domingo Perón su tercera presidencia.

Para los “olvidadizos”, recordemos que hoy hace 43 años que Juan Domingo Perón asumió por tercera vez la presidencia de la Nación. Días antes, el 23 de septiembre, había triunfado nada menos que por el 62 % de los votos. Sin duda, un resultado único pero que no lo ensoberbeció.

Por tercera vez

Como decíamos, el 12 de octubre de 1973, el general Juan Domingo Perón -fundador del Justicialismo- asumió por tercera vez la presidencia. Ese día, los actos protocolares de la asunción se cumplieron por la mañana en el Congreso Nacional. Allí estuvieron, además de los parlamentarios, todos los representantes de los partidos políticos -salvo Ricardo Balbín que en la víspera había sufrido un accidente automovilístico-, de entidades empresarias, sindicales y de 47 países del extranjero.

Pasado el mediodía, la fiesta continuó en Plaza de Mayo. Una multitud esperaba la palabra de Perón desde el día antes. El 11, a la tarde, había comenzado la concentración con miles de personas que marchaban por Avenida de Mayo camino a la histórica plaza.
Y aunque todavía pesaba el recuerdo de la violencia de Ezeiza y el asesinato de José Ignacio Rucci, la gente caminaba desbordante de alegría. Cantaba y bailaba al compás de los infatigables bombos que retumbaron día y noche. Al mediodía, la Plaza de Mayo desbordaba por los cuatro costados. Y casi a la una de la tarde, Perón arribó a la Casa Rosada e ingresó por Paseo Colón. Luego, en el Salón Blanco, recibió los atributos presidenciales y luego tomó juramento a sus ministros. Finalmente, a las dos menos cuarto de la tarde, la multitud pudo ver, a través de un vidrio blindado, la silueta de Perón. Estaba parado en el balcón que da a la Plaza de Mayo, ya que nunca habló balcón adentro. Y aunque su imagen no era nítida, fue recibido con una estruendosa ovación que duró aproximadamente 10 minutos. Cuando la multitud se llamó a silencio, Perón, con humildad pidió a los argentinos “ayuda, paz y solidaridad”. Y cuando al inicio pronunció la palabra “compañeros”, después de 18 años de ausencia, la plaza se vino abajo. Cuánto había costado oír de nuevo ese saludo, esa palabra y, para más, que se la escuchara desde el mítico balcón que da a la Plaza de Mayo.
La multitud se estremeció. Hubo lágrimas, sollozos y abrazos. Ese “compañero” sonó, para la inmensa mayoría de los argentinos, como el final de una batalla que se había librado durante casi dos décadas. Sin embargo, no todos lo entendieron así. Quizá por eso, en el mismo momento en que Perón asumía por tercera vez la presidencia, las organizaciones “especiales” FAR y Montoneros, se fusionaban bajo el común denominación de “Montoneros”. Dijeron, entonces, que lo hacían para “contribuir al proceso de reorganización y democratización del movimiento peronista…”; pero, en realidad, ya habían resuelto distanciarse de Perón y del pueblo argentino. El asesinato de Rucci era el botón de la muestra. Aquella fusión fue, sin duda, la respuesta política que los Montoneros le dieron a Perón, por no haber aceptado a Cámpora como su vicepresidente en los comicios del 23 de septiembre del ’73  
Un valor, el acercamiento

Lo más valioso de la corta gestión presidencial de Perón fue su acercamiento con la oposición, especialmente con el jefe del radicalismo, Ricardo Balbín. Ese diálogo simbolizó un espíritu de unidad nacional que respetaron más los adversarios de Perón que sus propios partidarios, como él mismo lo señalara en diversas oportunidades.

El general Juan Domingo Perón falleció el primero de julio de 1974 tras sufrir un paro cardíaco.

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