1° DE JULIO FALLECIMIENTO DE JUAN DOMINGO PERON

El 1º de julio de 1974, a las 14:05, se informó por cadena nacional que hacía menos de una hora había fallecido el presidente de la República, Juan Domingo Perón. La noticia, aunque esperada, conmocionó a los argentinos. Hacía menos de un año, el 62% de los ciudadanos lo había elegido primer mandatario por tercera vez. A 42 años de su desaparición física, muchos se preguntan cuál fue su secreto para que el movimiento que él fundó en 1945 continúe vigente hasta la actualidad, aun cuando atravesó momentos históricos en el que se predijo su desaparición. Una posible respuesta es que, más allá de las medidas económicas, las decisiones de política interna y externa y la acción social, Perón desde el comienzo se propuso realizar una “revolución cultural”, es decir, la inclusión de valores que fueron adoptados por el pueblo que lo seguía, pero también por quienes fueron sus opositores y que aún perduran, incluso en los que no son peronistas.¿Cómo lo hizo? En 1953, él mismo lo explicó en las clases que, siendo Presidente, impartía en la Escuela Superior Peronista:

 “Todo movimiento colectivo que trata de introducir modificaciones de fondo en la estructura social, debe tener una sólida justificación filosófica. El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”.A esta altura, más de un lector debe estar pensando: ¿Con la filosofía logró que las masas populares lo siguieran? Tal vez sí, porque en sus charlas fue aclarando la definición inicial: “se entiende por filosofía una determinada concepción del mundo y de la vida”. Después tomó cada uno de los adjetivos.

 “Es ´simple´ porque enfrenta en forma clara los problemas fundamentales y los resuelve por principios sencillos y concretos fácilmente inteligibles para cualquier mentalidad; basta que esa mentalidad esté guiada por el sentido común y por un anhelo de comprensión de las necesidades humanas”.“Las otras filosofías –agregó- son inaccesibles al pueblo. Casi siempre sus teorizaciones se desenvuelven en un plano abstracto, donde no llega la realidad de la vida. Están hechas para servir a ciertas ´elites´ que disfrutan del ocio necesario para estériles divagaciones, mientras el pueblo trabaja para ellas, falto de una filosofía comprensible que le muestra la causa de sus dolores y el camino de su liberación”

En cuanto al siguiente adjetivo, dijo: 

“Esta filosofía es ´práctica´ porque enseña a obrar. La acción y la realización son caracteres típicos de la filosofía peronista. Por eso es una filosofía de la acción. No habla en abstracto de lo que habría que hacer por el hombre en general, sino que da el criterio para resolver los problemas de la vida diaria”.

Por último, Perón definió la característica de “popular”: 

“Es popular porque se preocupa primordialmente por el trabajador, que siempre fue dejado de lado por la filosofía del conjunto de éstos que constituyen lo que, despectivamente, se llamaba la ´masa popular´”.

Sobre el carácter humanista de su filosofía, Perón definió:

 “El humanismo peronista no acepta un ´homo sapiens´, por un lado, adornado por las más esplendorosas galas de la sabiduría, y por el otro lado un ´homo faber´ que sólo sabe cavar la tierra o apretar tornillos. Desde los orígenes de la humanidad, los privilegiados tratan de demostrar, por medio de diferentes argumentos, que ellos son seres superiores comparados con los hombres de trabajo a quienes menosprecian”.

“Ahora sí –remató- comienza la historia del hombre liberado. En esta hora, en nuestra patria, los hombres trabajan libres e iguales y el trabajo es el medio de su educación y perfeccionamiento, no el de su esclavización y embrutecimiento. Se abren ante ellos los tesoros de la cultura que ellos mismos fueron creando, pero cuyo aprovechamiento les estaba vedado por los poderosos que los guardaban en los cofres ocultos de las universidades, museos, bibliotecas.”

Es verdad, también, que la gestión acompañó a las palabras   la distribución de la riqueza que en 1943 era de 44 por ciento para los trabajadores y el 55,6 para el capital, se invirtió en 1948, alcanzando el 53 para los primeros y el 47 para los segundos

La joven historia de la Argentina tendrá para siempre subrayado el 1 de julio de 1974, porque ese día fallecía el tres veces presidente constitucional; el general Juan Domingo Perón, hace 42 años.

 Aquel lunes nublado del primer día de julio del `74 las noticias llegaban lentas, pero llegaban, y pasadas a las 10 de la mañana se informaba que el estado de salud del histórico líder atravesaba momentos muy difíciles cuando un paro cardiorespiratorio hacía suponer un desenlace inevitable.

Pero fue a las 13.15 de ese día cuando se produjo la noticia que millones de argentinos y argentinas no querían escuchar. Había fallecido Perón y otra historia comenzaría a escribirse.

El sentimiento de orfandad de esos millones ante la desaparición física de su líder fue el común denominador de esa jornada y de los días que vendrían. Nadie imaginaba, sin embargo, que al duelo y a la sensación de orfandad le seguirían los años más tristes y sangrientos que haya vivido la Argentina cuando el odio le pasó por el medio.

Aquél primer día de julio del `74 moría Perón y junto con él quedaban congelados los sueños de una Argentina unida y pensada en la cabeza y el corazón del propio Perón, que ya había hablado que “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.

Cuando el 12 de junio de ese mismo año y en su último contacto con su pueblo Perón había dicho: 

“Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección, pero nosotros conocemos perfectamente nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin influenciarnos ni por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda” estaba dejando un mensaje.

En aquella Plaza de Mayo -marcada por diferencias que tanto dolor costaron- el General también advertía que: 

“El gobierno del pueblo es manso y es tolerante, pero nuestros enemigos deben saber que tampoco somos tontos”.

La despedida de ese 12 de junio en la Plaza fue inolvidabe cuando Perón les dijo a los presentes: “Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”.

Hoy, a 42 años de aquella fecha esos y otros mensajes de Perón cobran vigencia. En un mundo que viene cambiando en forma acelerada las palabras de Perón siguen teniendo una importancia indudable para ir encontrando el camino de la Argentina justa, libre y soberana que soñó el General cuando alumbró al peronismo.

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La irreparable desaparición sirvió para titular los diarios de todo el orbe (las portadas de algunos periódicos porteños ilustran esta página), los que publicaron extensas notas necrológicas destinadas a resaltar la personalidad de quien fuera, por tres veces, presidente de los argentinos. A continuación se insertan las opiniones vertidas por diferentes personalidades y medios periodísticos del exterior

. Josef Broz, Tito (presidente de Yugoslavia): “El pueblo argentino pierde un gran hombre de Estado. Y el continente latinoamericano y el mundo, un luchador incansable por la paz de los pueblos”.

Giovanni Leone (presidente de Italia): “Juan Domingo Perón será recordado por el pueblo italiano por su amistad hacia Italia, constante y concretamente demostrada por el impulso dado al desarrollo de la colaboración ítalo-argentina”.

Kurt Waldheim (secretario general de las Naciones Unidas): “Fue reconocido como destacado líder de América, a tal punto que su muerte será sentida no sólo por el pueblo de su país, sino por el mundo entero”.

Chou En-lai (primer ministro de la República Popular China): “Perón laboró activamente durante toda su vida para reforzar la causa de la unidad del Tercer Mundo contra todo designio hegemónico. Fue un célebre estadista y desplegó en vida positivos esfuerzos por la salvaguardia de la independencia nacional”.

Walter Scheel (presidente de Alemania Federal). “El pueblo alemán guardará siempre un honroso recuerdo de alguien a quien mucho se debe en la construcción de una Argentina moderna, pues él puso énfasis en el desarrollo económico y social de su país”.

Fidel Castro (primer ministro de Cuba): “La noticia me hizo mucho daño. Tuve una terrible sensación de abatimiento y tristeza… Surgió en mi memoria la ruptura del bloqueo a Cuba que concretó el gobierno popular del general Perón. Jamás será olvidado por el gobierno y el pueblo de mi patria. Siempre será recordado aquí como un patriota latinoamericano y un amigo de Cuba y de su pueblo”.

Edgardo mercado Jarrin (primer ministro de Perú). “Perón ha sido la figura política más importante de la Argentina de este siglo. Por su carisma, sus dotes de estadista y porque supo aglutinar y movilizar a la opinión pública alrededor de su persona, el general Perón jugó un papel trascendental en la vida de su pueblo”.

Richard Nixon (presidente de USA): “En el momento que otros se habrían contentado con retirarse de la vida política, él aceptó el desafío de regresar a su país para guiar a los argentinos”.

Juscelino Kubitschek (ex presidente de Brasil): “Perón conoció el calvario y la resurrección. Al final, el destino le reservó la gloria de ser el restaurador de la democracia”.

 Henry Kissinger (secretario de Estado de USA): “La muerte de Juan Domingo Perón no sólo es una gran pérdida para el pueblo argentino, sino para todo el mundo”.

Juan María Bordaberry (presidente de Uruguay): “Pugnó por una acción iberoamericana revitalizada para llevar al continente a formas de integración compatibles con nuestra independencia y desarrollo”.

Misael Pastrana Borrero (presidente de Colombia): “No sólo fue un estadista sino uno de los conductores más destacados de América Latina”.

The Washington Post (USA): “Perón dirigió, en la década de los años 40, una transformación social en la Argentina que, al contrario de muchos otros movimientos latinoamericanos, puede ser descrito como revolución”.

O Globo (Brasil): “Hay que elogiar la moderación y el espíritu constructivo de Juan Domingo Perón”.

Borba (Yugoslavia): “Perón gozaba de un amplio apoyo en todas las clases sociales porque personificaba la esperanza hacia la emancipación social”.

El Mercurio (Chile): “Cualquier menosprecio para juzgar la personalidad de Perón constituiría una ceguera”.

The New York Times (USA): “La personalidad de Perón ha merecido sentidos elogios desde la izquierdista Cuba a las derechistas Brasil y Chile”.

Il Tempo (Italia): “Perón inició en Argentina un experimento político y social, el del justicialismo que, sobre todo cuando se lo juzgue teniendo en cuenta el ambiente en el que fue realizado, las dificultades que se le opusieron y los enemigos que tenían interés en hacerlo fracasar, no podrá dejar de ser considerado como una etapa del progreso social de América latina”.

El Comercio (Perú): “Fue un estadista extraordinario, capaz de conquistar los más altos índices de popularidad”.

Novedades (México): “La historia registrará el nombre de Perón como el de uno de los políticos latinoamericanos más singulares y polifacéticos del siglo XX y, en definitiva, rendirá un juicio positivo”.


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