50 AÑOS DE SU ASESINATO El legado de Martin Luther King • Lecciones de justicia, pacifismo, igualdad o educación marcan la oratoria del líder del movimiento por los derechos civiles que revolucionó un país y conmovió al mundo

El reverendo Martin Luther King Jr.durante su discurso en la Marcha sobre Washington DC del 28 de agosto de 1963 (Gettyimages)
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Más allá del memorable “tengo un sueño”, Martin Luther King Jr.sembró grandes revelaciones con casi cada una de sus frases. Orador apasionado (y apasionante), el líder del movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos y premio Nobel de la Paz dejó sentencias dignas de recordar cuando se cumple medio siglo de aquel fatídico 4 de abril de 1968. El reverendo bautista fue abatido de un tiro en la cabeza por el francotirador James Earl Ray mientras saludaba a sus seguidores desde el balcón del motel Lorraine, en Memphis, Tennessee. El célebre revolucionario se preparaba para liderar una marcha en la ciudad sureña en apoyo de una huelga de basureros negros. Tenía 39 años.
He aquí diez de sus mejores citas:

Abril 1963
La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes. Estamos atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una única prenda del destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente”

“El opresor no concede nunca voluntariamente la libertad, debe ser exigida por los oprimidos”.

Junio 1963
Tengo un sueño, que mis cuatro hijos un día vivirán en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por la naturaleza de su carácter

Junio 1963
Si un hombre no ha descubierto algo por lo que morir, no es apto para vivir

PREVIA AL “SUEÑO” EN LA MARCHA DE DETROIT
Dos meses antes de la Marcha en Washington, King se plantó frente a una multitud de 25.000 personas en Cobo Hall en Detroit para exponer su manera de hacer realidad el sueño americano. Allí entonó por primera vez la tan mencionada cita de “Tengo un sueño”.

Agosto 1963
Mientras haya pobreza en este mundo, ningún hombre puede ser totalmente rico, incluso si tiene un billón de dólares”

“EL SUEÑO AMERICANO”, DISCURSO EN WASHINGTON
En la Marcha en Washington sobre el Empleo y la Libertad del miércoles 28 de agosto de 1963, Martin Luther King hizo un histórico discurso frente a una multitud de 250.000 personas que rodeaba el monumento a Lincoln frente al Capitolio. Con sus inspiradoras palabras llamó a poner fin al racismo tras una protesta que reclamaba derechos civiles y económicos para los afroamericanos. En ese discurso King fue visto como un líder de masas capaz de conmover a medio mundo.

1957
La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacer eso”

‘LA FUERZA DE AMAR’
Cita recogida en el libro La fuerza de amar , publicado en 1963 como una colección de los sermones de Martin Luther King, principalmente dedicados a la segregación racial en Estados Unidos. La frase fue mencionada por el reverendo durante un sermón de 1957.

1957
Las tensiones no son entre las razas, sino entre las fuerzas de la justicia y la injusticia”

OBERLIN COLLEGE

1965
La humanidad debe poner fin a la guerra o la guerra pondrá fin a la humanidad

OBERLIN COLLEGE

El Dr. King tenía fuertes lazos con el Oberlin College y la ciudad de Oberlin (Ohio), donde realizó varias visitas y discursos. Desde el primero, en 1957, poco después del éxito del boicot de autobuses en Birmingham, hasta más tarde, en 1965, cuando recibiría un título de doctor honorario no solo por ser un pionero en la educación de hombres y mujeres afroamericanos, sino porque muchos de los estudiantes, profesores y residentes de Oberlin desempeñaban por aquel entonces roles importantes en la lucha por los derechos civiles.

1963
Nada en todo el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez a consciencia”

1968
Como cualquiera, me gustaría vivir, una vida larga (…). Pero no estoy preocupado por eso ahora. Solo quiero hacer la voluntad de Dios. (…) Esta noche, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. Así que estoy feliz, esta noche. No estoy preocupado por nada. No temo a ningún hombre”

“HE ESTADO EN LA CIMA DE LA MONTAÑA”, ÚLTIMO DISCURSO

El día después de su discurso en el Templo Mason de Memphis, King fue asesinado. El líder de masas acudió a la ciudad de Tennessee en respuesta a la petición de apoyo a la huelga de los empleados negros del servicio público de limpieza de esa localidad. King llamó a la unidad, a los boicots y la protesta no violenta. Y en sus últimas palabras pronunciadas ante la multitud mencionó la idea de una muerte prematura que algunos interpretaron como una premonición, pero, de hecho, y tras años de recibir amenazas de muerte, King tenía absoluta certeza que se jugaba la vida en cada uno de sus movimientos.

NUESTROS HÉROES 🇦🇷 En el Día del Veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas recordamos a los miles de hombres y jóvenes que lucharon en defensa de nuestra patria. Las Malvinas, Argentinas.

Malvinas: Cronología histórica a 36 años de una guerra que nos marcó para siempre

Día a día, cómo se desarrolló la Guerra que dejó 649 argentinos muertos

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En abril de 1982 la dictadura militar, encabezada por el General Leopoldo Fortunato Galtieri, decidió reconquistar por la fuerza un territorio justamente reivindicado desde los comienzos de nuestra historia: las Islas Malvinas.

Esa medida le dio a un gobierno que atravesaba una gran crisis una inesperada popularidad y el país entero se unió ante esta gesta, no apoyando a Galtieri, sino a la recuperación de ese territorio tan arraigado a nuestros sentimientos.

La historia tuvo un trágico desenlace y 649 jóvenes héroes murieron durante el enfrentamiento. A lo largo de los 36 años que pasaron desde la guerra, un número similar de ex combatientes decidió quitarse la vida, y son 123 los que descansan en el cementerio de Darwin, que fueron recientemente reconocidos por una comitiva compuesta por Argentina, el Reino Unido y la Cruz Roja Internacional.

En esta reseña queremos recordar a todos los que con gran valentía lucharon por un justo derecho, muchas veces en inferioridad de condiciones, y dejaron todo por nuestra soberanía.

Repasamos entonces los sucesos más relevantes de este conflicto que marcó la historia de todos los argentinos, y reforzamos el compromiso de mantener la reivindicación por la soberanía de nuestras islas por las vías diplomáticas, esperando que de una buena vez, los británicos acaten las resoluciones de la ONU en ese sentido.

1. El 2 de abril

En una madrugada fría, las Fuerzas Armadas argentinas desembarcaron en Malvinas y dieron inicio a una guerra que duraría 74 días. Entre la sorpresa y la algarabía inicial, mucha gente salió a festejar la medida.

2. El 3 de abril

La primer ministra británica Margaret Thatcher, conocida como “la dama de hierro”, anunció el envío de tropas a Malvinas para recuperarla para el Reino Unido.

En paralelo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 502, exigiendo el retiro de las tropas argentinas de las islas y apelando a una negociación entre ambos países.

Mientras tanto el gobernador militar designado por los militares argentinos en Malvinas, Mario Benjamin Menéndez, detallaba el trabajo realizado en las islas.

3. El 10 de abril

Ante el inminente arribo de las tropas británicas, la Plaza de Mayo se encontraba colmada de gente, y allí, el dictador Leopoldo Galtieri diría una frase que quedaría en la historia nacional.

4. Entre el 5 y el 28 de abril

Se llevaron adelante acciones diplomáticas. En las mismas, Argentina advertía a Gran Bretaña que apelaría al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

Este convenio aseguraba que cualquier ataque a un país americano, todos los países de la región, principalmente Estados Unidos, saldrían en defensa del Estado amenazado.

El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, no cumplió el acuerdo, dando un apoyo tácito a Gran Bretaña.

5. El 1 de mayo

Comenzó formalmente la guerra cuando aviones británicos bombardearon la pista de aterrizaje de Puerto Argentino.

6. El 2 de mayo

El 2 de mayo quedará grabado como uno de los recuerdos más tristes de nuestra historia. El submarino nuclear Conqueror hundió el crucero ARA General Belgrano, que estaba fuera de la zona de exclusión. Como consecuencia de este ataque, fallecieron 323 combatientes.

7. El 9 de mayo

Desde el 9 de mayo se intensificaron los combates, diferentes conflictos en las islas anunciaban un trágico final. Mientras tanto en Argentina, los diferentes medios aseguraban que nuestro país estaba ganando la guerra.

La realidad era otra: el 14 y 15 de mayo un grupo comando inglés destruyó 11 aviones argentinos y un bombardeo terminó con otras 10 aeronaves.

8. El 1 de junio

Comenzaron los enfrentamientos terrestes. Los británicos lograron avanzar sobre Darwin y situarse a 20 kilómetros de Puerto Argentino.

9. El 8 de junio

La Fuerza Aérea hundió la fragata Plymouth y los transportes de tropas “Sir Galahad” y “Sir Tristan”.

10. El 28 de mayo

El Papa había realizado una visita programada a Gran Bretaña y, frente al conflicto bélico, el Sumo Pontífice decidió cambiar sus planes y venir a la Argentina para interceder por el fin de la guerra.

Llegaría el 11 de junio a las 8 y 50 de la mañana al aeropuerto de Ezeiza. Mantuvo una reunión con el dictador General Leopoldo Fortunato Galtieri, junto a diferentes autoridades de la comunidad civil y militar.

11. El 12 de junio

Se produjeron violentos combates, muchos de ellos cuerpo a cuerpo, en diferentes puntos de las islas, cercanos a la base defensiva de Puerto Argentino.

El militar Mario Benjamín Menéndez firmaría luego la rendición argentina ante los ingleses.

12. El día final

El General Galtieri confirmó la rendición argentina ante los ingleses.

13. Los familiares visitan a los héroes en el cementerio

Una imagen vale más que mil palabras. Una mujer encuentra la tumba de un familiar que hasta hace poco tiempo era ‘solo conocido por Dios’ | Foto: NA

Gracias al trabajo coordinado del Reino Unido, Argentina y la Cruz Roja Internacional se logró reconocer a los soldados argentinos que fueron enterrados en el cementario Darwin sin conocerse su identidad. Las tumbas que los albergaban poseían el epitafio de ‘Soldado solo conocido por Dios’.El 26 de marzo concluyó la visita de los familiares a las tumbas que se encuentran en la isla y dejaron emocionantes imágenes y testimonios de lo sucedido. “Sabemos que no van a volver a la Argentina porque ya están en la Argentina. He oído muchas veces la palabra repatriar, no se puede repatriar lo que ya está en su Patria”, dijo María Fernanda Araujo, presidenta del grupo de familiares de caídos en la guerra. Y mientras manifestaba su decisión de que su hermano, fallecido en la guerra, quede en el cementerio Darwin, expresó “mientras queden algunas cruces y queden algunos de nuestros héroes, seguirán siendo nuestro último mojón de soberanía. Cuando el mundo entero vea ese cementerio, sabrá que por ahí pasó un puñado de hombres que tuvo el coraje de enfrentarse”.

Gracias al trabajo coordinado del Reino Unido, Argentina y la Cruz Roja Internacional se logró reconocer a los soldados argentinos que fueron enterrados en el cementario Darwin sin conocerse su identidad. Las tumbas que los albergaban poseían el epitafio de ‘Soldado solo conocido por Dios’.El 26 de marzo concluyó la visita de los familiares a las tumbas que se encuentran en la isla y dejaron emocionantes imágenes y testimonios de lo sucedido. “Sabemos que no van a volver a la Argentina porque ya están en la Argentina. He oído muchas veces la palabra repatriar, no se puede repatriar lo que ya está en su Patria”, dijo María Fernanda Araujo, presidenta del grupo de familiares de caídos en la guerra. Y mientras manifestaba su decisión de que su hermano, fallecido en la guerra, quede en el cementerio Darwin, expresó “mientras queden algunas cruces y queden algunos de nuestros héroes, seguirán siendo nuestro último mojón de soberanía. Cuando el mundo entero vea ese cementerio, sabrá que por ahí pasó un puñado de hombres que tuvo el coraje de enfrentarse”.

NO OLVIDAR

“Total normalidad”
Volanta de la nota de tapa del Diario Clarín cuyo título fue “Las fuerzas armadas ejercen el gobierno”, 25 de marzo de 1976.
“Queremos garantizar la Paz en toda la república, para ello acabaremos con la subversión”.
acabadas de madurez y de comprensión a este proceso. A vos, joven, y a vos, niña, que formás parte de esa espléndida juventud argentina, que es físicamente vital, emotivamente inestable, pero moralmente idealista. A vos también, pequeño, que que vivís toda la alegría de tu inocencia. A todos los convoco bajo el signo de la unión nacional, dentro del ámbito de la familia, frente a frente con el rostro de ese niño Dios, para que hagamos examen de nuestras conciencias. Que así sea”.
Mensaje navideño de Jorge Rafael Videla publicado en Diario Clarín, 1976.
“Achicar el Estado es agrandar la Nación”
Jorge Rafael Videla en Diario Clarín, 30 de Marzo de 1976.
“Usted, señora, usted, señor, que con su esfuerzo cotidiano ha dado muestras más que
José Martínez de Hoz, 1976.

“Desde los tiempo más antiguos, la doctrina política ha aceptado que hay solamente una situación peor que la tiranía: la anarquía. En la anarquía no hay un tirano sino miles. Por evitarlos, por obrar de otra manera, por creer que el derecho a la seguridad es un derecho humano que el Estado debe proteger, los argentinos recibimos hoy la visita de la CIDH. Esto es lo malo. Que están aquí porque somos derechos y humanos”
Mariano Grondona en El Cronista Comercial bajo el seudónimo de Guicciardini, 1979.

“Frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si el hombre apareciera tendría una tratamiento X, si la aparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tiene un tratamiento Z, pero mientras sea desaparecido no puede tener un tratamiento especial es un desaparecido, no tiene entidad no está ni muerto ni vivo, está desaparecido, frente a eso no podemos hacer nada”.
Jorge Rafael Videla en conferencia de prensa, 1979.
“La gente nunca tuvo más plata que ahora”.
José Martínez de Hoz, 1980.
“Las urnas están bien guardadas”.
Leopoldo Galtieri, 1981

“No he venido a defenderme. Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa, y la guerra contra el terrorismo subversivo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí procesado por haber ganado una guerra justa.”
Emilio Massera, declaraciones en el Juicio a las Juntas, 1985

Es importante saber qué es lo que pasó y que los familiares sepan definitivamente, después de esa horrible tragedia, qué fue esta guerra sucia, qué fue lo que pasó. (…) La verdad siempre duele, pero eso es lo que te hace crecer. (…) No tengo idea si fueron 30 mil desaparecidos, es un debate en el que no voy a entrar, si son lo que están anotados en un muro o son muchos más; me parece una discusión que no tiene sentido”.
Mauricio Macri, 2016.

“No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos. (…) No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo con esto. Y el que no estuvo de acuerdo, se fue. ¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero, ¿qué es lo que podemos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo”.
Jorge Rafael Videla en libro “El dictador”, de María Seoane y Vicente Muleiro, 2001.
“¿Por qué siempre ponemos el eje en los militares? Acá hubo dos lados. El terrorismo y el terrorismo de estado”
Mauricio Macri, en conferencia de prensa, 2006.

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“Todos los desaparecidos son nuestros hijos”
Azucena Villaflor , Madre de Plaza de Mayo desaparecida, 1977.
“Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.
Rodolfo Walsh en “Carta abierta de un escritor a la junta militar”, 24 de marzo de 1977.
“Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos”.
Azucena Villaflor , Madre de Plaza de Mayo desaparecida, abril 1977.
“Apelamos a las conciencias y a los corazones de las personas que tengan a su cargo, hayan adoptado o tengan conocimiento de dónde se encuentran nuestros nietitos desaparecidos, para que en un gesto de profunda humanidad y caridad cristiana restituyan esos bebés al seno de sus familias que viven la desesperación de ignorar su paraderos. Ellos son los hijos de nuestros hijos desaparecidos o muertos en estos últimos años.
Nosotras, madres-abuelas, hacemos hoy público nuestro diario clamor, recordando que la Ley de Dios ampara a la más inocente y pura de la Creación. También la ley de los hombres otorga a esas criaturas desvalidas el más elemental derecho: el de la vida, junto al amor de sus abuelas que los buscan día por día, sin descanso, y seguimos buscándolos mientras tengan un hálito de vida.
Que el señor ilumine a las personas que reciben las sonrisas y caricias de nuestros nietitos para que respondan a este angustioso llamado a sus conciencias”
Primera solicitada de Abuelas de Plaza de Mayo en Diario La Prensa, 5 de agosto de 1978.

“[La acción de las fuerzas de seguridad] arrasó todos los derechos constitucionales y se respondió a los crímenes de los terroristas con los crímenes de la represión (…) Hubo una Abuelas de los chiquitos que fueron trasladados con sus jóvenes padres y madres, o de los que nacieron en algún ignoto reducto de la tragedia”.
Ernesto Sábato en Diario consideraba Clarín, 1981

“Sigamos siendo locos, madres y abuelitas de Plaza de Mayo, gente de pluma y de palabra. Exiliados de dentro y de fuera. Sigamos siendo locos argentinos (…) Sigamos lanzando palomas de la verdadera patria a los cielos de nuestra tierra y de todo el mundo”
Julio Cortazar en “Nuevo elogio de la locura”, 1982.

“Restablecimos la libertad de las personas, de la justicia, de la educación, de la cultura, de la prensa, de los sindicatos y la política. En cada una de estas reparaciones debimos enfrentar la resistencia, el encono y hasta el sabotaje no sólo de quienes le impusieron al país una concepción autoritaria, sino también de los sectores agredidos en sus privilegios por la democracia. Siempre he sostenido que llegaba más lejos la acción de todo un pueblo convencido de su obrar que el acto solitario del gobernante por genial que pareciera. Esa era la superioridad histórica de la democracia sobre el autoritarismo”
Raúl Ricardo Alfonsín en el discurso inaugural de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, 10 de Diciembre de 1983.

“El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer, nos reduce a la impotencia. La dictadura militar,miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia: pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que no pueda ocultar la basura de la memoria”.
Eduardo Galeano en “La desmemoria/2” en “El libro de los abrazos”, 1989.

“Fue la señal, como la traición contada en los evangelios: —A la que yo dé un beso, ésa es.
Y a fines de 1977, en Buenos Aires, el Ángel Rubio besó, una tras otra, a Esther Balestrino, María Ponce y Azucena Villaflor, fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, y a las monjas Alice Domon y Léonie Duquet.
Y se las tragó la tierra. El ministro del Interior de la dictadura militar negó que las madres estuvieran presas y dijo que las monjas se habían ido a México, a ejercer la prostitución.
Después se supo que todas, madres y monjas, habían sido torturadas y arrojadas vivas al mar desde un avión.”
Eduardo Galeano en “Un beso abrió las puertas del infierno” en “Espejos, una historia casi universal”, 2008.

“Acá hubo un genocidio reconocido internacionalmente y el terrorismo vino del Estado. Que no vengan más con esto de querer implantar la teoría de los dos demonios”.
Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo – línea fundadora, 2016.
“No hubo guerra sucia. Hubo una represión brutal impuesta por la Doctrina de Seguridad Nacional”.
Adolfo Perez Esquivel, 2016.
“Todos los días hay que insistir, no hay que bajar los brazos. Estos personajes siniestros tienen que estar presos y tienen que pagar ante la justicia los crímenes de lesa humanidad que cometieron”.
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo – línea fundadora, 2017.

S.I.T.F.A.R.
NO OLVIDA

12 DE MARZO – DÍA DEL ESCUDO NACIONAL.

El escudo de la República Argentina fue aceptado oficialmente el 12 de marzo de 1813 por la Asamblea General Constituyente de ese año. Aún hoy se conservan documentos emitidos por esa asamblea que testimonian que antes de conocerse el decreto que aprobara su diseño, ya se empleaba el actual escudo.

A pesar de la ausencia de sanción legislativa, el hecho de que Manuel Belgrano lo usara como símbolo central del gallardete de las tropas emancipadoras, consagró el emblema. Fue adoptado por pueblos y gobiernos como símbolo de la nacionalidad argentina.

¿QUÉ SIMBOLIZAN CADA UNO DE SUS ELEMENTOS?

  • El gorro frigio es un antiguo símbolo de libertad que caracterizó a la Revolución Francesa en 1789.
  • La pica es una especie de lanza corta que representa la voluntad de defender la patria.
  • Las manos entrelazadas representan la unión y la hermandad de los pueblos de las antiguas Provincias Unidas del Río de la Plata.
  • El sol naciente indica el nacimiento de la nueva nación.
  • Los laureles representan los triunfos de los patriotas sobre los realistas en las batallas de Suipacha, llevada a cabo el 7 de noviembre de 1810, y de Tucumán, desplegada el 24 de noviembre de 1812.
  • Las cintas celestes y blancas representan a la Nación Argentina, repitiendo los colores patrios del centro oval del escudo.

08 DE MARZO- DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.


Las mujeres imperfectas llevan raíces en sus pies, ancladas a la Madre Tierra. Llevan en sus pasos a sus ancestras, hermanas, hijas y nietas. Bailan alrededor de las hogueras para mantener viva la llama de todas las mujeres que fueron quemadas en ellas por ser más imperfectas “de la cuenta”.

Las mujeres imperfectas celebran el inmenso regalo que les ha dado la vida al ser mujeres, gozan de su sexualidad y defienden el derecho vital de ser dueñas de sus cuerpo y sus vidas.

Las mujeres imperfectas se honran unas a otras, se dan la mano y el hombro, celebran los éxitos de las demás como si fueran suyos y lloran la lágrima de las demás como si las hirieran a ellas mismas.

POR SOBRE TODO RESPETO

#21F MARCHA DE LXS TRABAJADORXS

En el acto del #21F contra el ajuste, la reforma previsional y laboral, por los despedidos de todo el país, por los ataques a nuestros derechos laborales y sociales participaron distintos sindicatos de la CGT, las dos CTA, la CTEP, Barrios de Pie, La Cámpora, el Movimiento Evita y varios representantes de los partidos de izquierda, entre otros.

Juan Carlos Schmid, miembro del triunvirato de la CGT aseguró que en estos dos años, los trabajadores perdieron poder adquisitivo y pidió a los legisladores que no acompañen con su voto la sanción de leyes que vulneren los derechos de trabajadores y sectores desprotegidos, esta es la verdadera razón de la convocatoria.

Sergio Palazzo, Secretario General de La Bancaria, se pronunció: aquí estamos en paz, con tranquilidad, como hacemos los trabajadores siempre, y para aquellos que tenían miedo, que decían que esta marcha iba a causar problemas, les estamos dando una vuelta categórica, de que los trabajadores sabemos cuidarnos solos, no hace falta que empiecen con la cacería de los trabajadores cuando termine la marcha. También destacó que la “violencia” es el gobierno cuando ataca a los dirigentes sindicales para conseguir su silencio y expresó su respaldo al líder de Camioneros y a todos los que son objeto de persecución de este gobierno.

En su discurso Pablo Micheli, Secretario General de la CTA resaltó que “venimos para decirles que paren con los despido, paren con la entrega del país y con los aumentos”.

Esteban Castro, Secretario General de CTEP dijo: “le decimos que acá no se rinde nadie, porque rendirse es traición. Jamás vamos a perder la conciencia”.

También fue orador Hugo Yasky, Secretario General de la CTA y enfatizó “No nos arrodillamos ante un gobierno de patrones. Nosotros bancamos al compañero Hugo Moyano, a Baradel, a cada compañero perseguido” y agregó “Queremos simplemente trabajo y dignidad. Queremos paritarias libres, con clausula gatillo”. “Gracias a Camioneros, a Pablo, a Hugo; abrieron un camino impensado, hay que atreverse”.

El compañero Hugo Moyano, Secretario General de Camioneros aseguró esta tarde, que daría la vida por los trabajadores, durante su emotivo discurso de cierre del masivo acto de protesta que encabezó hoy en la avenida 9 de Julio y Belgrano, donde también sostuvo que “no está implicado en ningún tema de corrupción”, y que los participantes de la movilización “no somos golpistas”. Remarcó también que “si tuviera un problema (judicial), tengo las suficientes ‘pelotas’ para defenderme solo”, y remarcó que “no me voy a ir del país” y “no tengo plata afuera, como me quisieron inventar estos señores”. En ese sentido, reafirmó: “No me van a ver arrugar en nada y mucho menos defendiendo los intereses de los trabajadores”. Señaló que la marcha se realizó “con un solo objetivo: decirle al Gobierno que no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de la sociedad”, y en ese sentido mencionó a los jubilados.

Hoy demostramos que no nos une el espanto, nos une el convencimiento de la necesidad de sumar fuerzas contra la pérdida de nuestros derechos y la entrega a los empresarios de un poder sin limites, un poder absoluto de hacer y deshacer, en la vida de los trabajadores y trabajadoras. Los trabajadores somos conscientes que ningún derecho se consiguió sin luchar, siempre fue a través de la solidaridad y la unión de los trabajadores que se obtuvieron los derechos que hoy tenemos y cada vez que nos los intenten quitar nos encontraremos en la calle como hoy.


Nota publicada en: https://cgtgremial.com.ar

Link de la nota:https://cgtgremial.com.ar/21f-marcha-de-lxs-trabajadorxs/

Fusilamiento de Martiniano Chilavert

Casi al finalizar la batalla de Caseros, los únicos federales que mantenían su posición a toda costa, eran los infantes Pedro Díaz y la artillería del Cnl. Martiniano Chilavert. Escondidos tras nubes de humo negro, disparaban con todo lo que tenían. Al acabárseles las balas y la metralla, cargaron piedras y cascotes del palomar que se caía apedazos. Cuando los cañones se pusieron al rojo vivo, les arrojaron baldazos de agua. Y cuando faltó el agua, los soldados se turnaron para orinar sobre las moles humeantes. La infantería seguía repeliendo el ataque, pero paso a paso las fuerzas de Urquiza iban concentrándose sobre estos valientes, haciendo imposible toda resistencia. Sin municiones ni esperanzas, los artilleros comenzaron a huir a medida que los infantes de Díaz retrocedían.

Una polvareda indicaba el retorno de Lamadrid, que en el fragor de la carga se había desviado como una legua de su blanco. Ahora volvía al campo de batalla cuando poco podía hacer. Chilavert continuó disparando hasta que no tuvo absolutamente nada más que arrojarle al enemigo. “Mierda” dijo el coronel. “Una y mil veces mierda”.

Con la última bala que le quedaba, apuntó personalmente hacia los imperiales que avanzaban sobre su posición.

Solo, sin hombres, ni balas, ni ganas de seguir peleando, el coronel Chilavert volvió a colocarse la guerrera azul con vivos rojos, sobre su camisa negra de humo y sudor. Despidió al sargento Aguilar y encendió un cigarrillo con la brasa de los fogones.Despidió al sargento Aguilar y encendió un cigarrillo con la brasa de los fogones.

El coronel se sentó a esperar la muerte que se avecinaba, cuando de pronto el capitán Alamán se acercó apuntándole con su revolver: “Ríndase oficial. Usted es mi prisionero”.Usted es mi prisionero”.Usted es mi prisionero”.

El capitán no tenía la menor idea de con quien estaba hablando. Chilavert se puso de pie con infinito cansancio. Chilavert se puso de pie con infinito cansancio. Sacó su pistola del cinto y le dijo al capitán con su voz de cañones, mientras le apuntaba: “Si me toca, señor oficial, le levanto la tapa de los sesos, pues yo lo que busco es a un oficial superior para entregar mis armas”.Chilavert se puso de pie con infinito cansancio. Sacó su pistola del cinto y le dijo al capitán con su voz de cañones, mientras le apuntaba: “Si me toca, señor oficial, le levanto la tapa de los sesos, pues yo lo que busco es a un oficial superior para entregar mis armas”.

Alamán, intimado por la firmeza de la actitud, mandó a buscar al coronel Virasoro. Sin soltar el arma, Chilavert se quedó en silencio pitando su cigarro. Cientos de soldados se acercaron para ver el espectáculo. El prisionero amenazaba al oficial que lo intimaba a rendirse. Mudos esperaron el desenlace. Cientos de soldados se acercaron para ver el espectáculo. El prisionero amenazaba al oficial que lo intimaba a rendirse. Mudos esperaron el desenlace. A poco llegó Virasoro, deteniendo su overo a poca distancia de Chilavert.Cientos de soldados se acercaron para ver el espectáculo. El prisionero amenazaba al oficial que lo intimaba a rendirse. Mudos esperaron el desenlace. A poco llegó Virasoro, deteniendo su overo a poca distancia de Chilavert.

-Aquí estoy, coronel –anunció sin apearse del caballo-. Soy el coronel Virasoro.Soy el coronel Virasoro.Soy el coronel Virasoro.

Chilavert se acercó y le extendió su pistola y su sable: – Señor coronel, aquí me tiene a su disposición. Le aclaro que no puedo caminar. Si me quita el caballo, prefiero que use esa arma para pegarme cuatro tiros acá mismo.Le aclaro que no puedo caminar. Si me quita el caballo, prefiero que use esa arma para pegarme cuatro tiros acá mismo.Si me quita el caballo, prefiero que use esa arma para pegarme cuatro tiros acá mismo.

No tema usted, coronel Chilavert.

-¿Cómo sabe mi nombre? –dijo asombrado.

-Quién no conoce su fama, coronel….

Chilavert le devolvió una ligera reverencia. Venciendo el dolor, montó a un caballo que le acercaron.

-Ahora lléveme con su general, coronel.

-A la orden –dijo Virasoro, marcando el camino hacia Palermo.

El coronel Martiniano Chilavert fue conducido a Palermo, donde Urquiza había organizado su Estado mayor y el gobierno provisorio de la ciudad. Permaneció sentado sobre uno de los bancos del jardín. Aunque Virasoro había dado la orden de permitirle montar a caballo, Chilavert debió caminar las últimas cuadras hasta Palermo, entre dolores brutales y el cansancio. Mientras se recuperaba, veía como oficiales y edecanes entraban y salían de las habitaciones, llevando y trayendo muebles. Entre ellos le llamó la atención un hombre de unos cuarenta y cinco, quizás cincuenta años, pelado y con bigote unitario, vestido con un uniforme exuberante, a la moda del ejército francés. Chilavert, que había pasado casi toda su vida entre los ejércitos nacionales, no conocía, ni había escuchado hablar de semejante personaje. Curioso, detuvo a uno de los oficiales que lo había apresado.Aunque Virasoro había dado la orden de permitirle montar a caballo, Chilavert debió caminar las últimas cuadras hasta Palermo, entre dolores brutales y el cansancio. Mientras se recuperaba, veía como oficiales y edecanes entraban y salían de las habitaciones, llevando y trayendo muebles. Entre ellos le llamó la atención un hombre de unos cuarenta y cinco, quizás cincuenta años, pelado y con bigote unitario, vestido con un uniforme exuberante, a la moda del ejército francés. Chilavert, que había pasado casi toda su vida entre los ejércitos nacionales, no conocía, ni había escuchado hablar de semejante personaje. Curioso, detuvo a uno de los oficiales que lo había apresado.Mientras se recuperaba, veía como oficiales y edecanes entraban y salían de las habitaciones, llevando y trayendo muebles. Entre ellos le llamó la atención un hombre de unos cuarenta y cinco, quizás cincuenta años, pelado y con bigote unitario, vestido con un uniforme exuberante, a la moda del ejército francés. Chilavert, que había pasado casi toda su vida entre los ejércitos nacionales, no conocía, ni había escuchado hablar de semejante personaje. Curioso, detuvo a uno de los oficiales que lo había apresado.

– Perdóneme la pregunta, pero podría usted decirme quien es ése de quepis azul.

-¿Cuál? –preguntó el oficial.

-Ese de uniforme azul con galones…. Ese con plumas de general.

-Ah, ése….. El de las plumas. Es el boletinero del ejército.

-¿Hasta tienen boletinero? –se asombró Chilavert, ya que en cuarenta años de guerra, pocas veces había servido en ejército alguno que contara con semejante lujo.

-Si es uno de los nuevos amigos del general. Creo que se llama Sarmiento, Domingo Sarmiento, y me parece que anda medio chiflado.

El nombre le sonaba a Chilavert. Era uno de esos unitarios que, desde Chile, descargaban su pluma contra el régimen de Rosas. Vaya forma de conocerlo.

El coronel anduvo por horas sentado, esperando. Pensaba en su esposa, en su hijo. Pensaba en el día en que lo conoció a San Martín. Pensaba en su padre. En las batallas que ganó y en las que perdió. Pensaba en Lavalle y en Oribe, en Rivera y en Paz. En esas horas más de una vez tuvo ocasión de escaparse. El desorden era absoluto. Pero no quiso. Aceptaba su condición mansamente.Pensaba en el día en que lo conoció a San Martín. Pensaba en su padre. En las batallas que ganó y en las que perdió. Pensaba en Lavalle y en Oribe, en Rivera y en Paz. En esas horas más de una vez tuvo ocasión de escaparse. El desorden era absoluto. Pero no quiso. Aceptaba su condición mansamente.En las batallas que ganó y en las que perdió. Pensaba en Lavalle y en Oribe, en Rivera y en Paz. En esas horas más de una vez tuvo ocasión de escaparse. El desorden era absoluto. Pero no quiso. Aceptaba su condición mansamente.

Como oficial y caballero, él era un prisionero de guerra que no iba a aprovecharse de las ventajas que el enemigo le daba. Una cosa era una batalla. Otra era asumir su papel de oficial prisionero. El mismo se había entregado y no iba a faltar a su palabra. Así permaneció hasta que una voz sonó a sus espaldas. Un soldado con pechera blanca sobre su blusa punzó estaba parado a su lado.Un soldado con pechera blanca sobre su blusa punzó estaba parado a su lado.El mismo se había entregado y no iba a faltar a su palabra. Así permaneció hasta que una voz sonó a sus espaldas. Un soldado con pechera blanca sobre su blusa punzó estaba parado a su lado.Un soldado con pechera blanca sobre su blusa punzó estaba parado a su lado.

-Usted es el coronel Chilavert?

-Para servirle – Contestó

-El general Urquiza desea hablarle.

-Y yo también quiero hablar con su general –se levantó. Vamos pues.Vamos pues.Vamos pues.

En el camino Chilavert se abrochó la guerrera y pasó sus manos por el cabello desordenado. De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.De poco sirvió, pero tampoco era cuestión de presentarse ante Urquiza como un reo, aunque lo fuera. Llegaron hasta la habitación que le había servido de escritorio a Rosas. Recordó sus paredes, los muebles espartanos, la lámpara de aceite, los pocos libros dispersos en la biblioteca. El soldado golpeó la puerta. Una voz grave ordenó que pasara. Chilavert entró solo al cuarto. Allí estaba el generalísimo Justo José de Urquiza, Comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de Entre Ríos y nuevo amo de la Confederación, la República, la dictadura o el orden que él quisiese imponer para manejar los asuntos de la Argentina por los próximos años.

No era alto, aunque sí de aspecto vigoroso, algo entrado en carnes. Tras esos ojos castaños se adivinaba al demonio, evasivo, sensual. Al entrar Chilavert, se puso de pie tras un escritorio lleno de papeles y carpetas en desorden.Tras esos ojos castaños se adivinaba al demonio, evasivo, sensual. Al entrar Chilavert, se puso de pie tras un escritorio lleno de papeles y carpetas en desorden.Tras esos ojos castaños se adivinaba al demonio, evasivo, sensual. Al entrar Chilavert, se puso de pie tras un escritorio lleno de papeles y carpetas en desorden.

-Pase usted, coronel Chilavert. Tome asiento –dijo Urquiza en tono amable, señalando una silla.Tome asiento –dijo Urquiza en tono amable, señalando una silla.Tome asiento –dijo Urquiza en tono amable, señalando una silla.

-Estoy bien así, general –contestó Chilavert, manteniéndose de pie.

-Por fin nos conocemos, coronel. Me han hablado mucho de usted –dijo Urquiza con un dejo de ironía, mientras encendía un puro.

-Supongo lo que sus nuevos amigos le habrán dicho de mi.

-Cosas buenas y cosas malas coronel. Pero lo importante del caso es que usted se equivocó de tiempo y lugar…Pero lo importante del caso es que usted se equivocó de tiempo y lugar…Pero lo importante del caso es que usted se equivocó de tiempo y lugar…

-No hace mucho, ambos estábamos del mismo lado, general.

-La diferencia, coronel, es que no ha sabido adaptarse a estos tiempos que corren. Sabe bien usted, que de persistir con la política de Rosas, el país seguiría en este desorden, en estas miserias sujetas a la voluntad del hombre fuerte de turno. Sin constitución, coronel, jamás podremos organizarnos…Sabe bien usted, que de persistir con la política de Rosas, el país seguiría en este desorden, en estas miserias sujetas a la voluntad del hombre fuerte de turno. Sin constitución, coronel, jamás podremos organizarnos…Sabe bien usted, que de persistir con la política de Rosas, el país seguiría en este desorden, en estas miserias sujetas a la voluntad del hombre fuerte de turno. Sin constitución, coronel, jamás podremos organizarnos…

-Eso no le da derecho a que un ejército extranjero invada nuestro país –dijo Chilavert desafiante-. La constitución nos la podemos dar nosotros, sin esos brasileros esclavistas que tanto dinero le han prestado.La constitución nos la podemos dar nosotros, sin esos brasileros esclavistas que tanto dinero le han prestado.La constitución nos la podemos dar nosotros, sin esos brasileros esclavistas que tanto dinero le han prestado.

-Y usted. ¿quién es para decirme qué es bueno o malo para este país? –contestó Urquiza poniéndose de pie.

-Un soldado que lleva cuarenta años peleando por su país y que de ninguna manera aceptará que fuerza extranjera alguna pise ésta, mi patria, aunque traigan constitución, emperador y todo el oro del mundo… Mil veces he de morir, antes de sufrir el oprobio de vender mi patria –Chilavert gritó estas últimas palabras.

Urquiza se sentó nuevamente. Hacía calor en la habitación. Hacía calor en la habitación. Hacía calor en la habitación. Las ventanas abiertas no alcanzaban a atenuar la pesadez del clima. Menos aún este coronel insolente y testarudo. Por un instante miró al coronel Martiniano Chilavert de pie, desafiante aun en la desgracia. Indomable, irreductible, así se lo habían descrito. No tenía ni ganas ni tiempo para discutir con este hombre. Llamó al soldado que esperaba afuera.

-Soldado, acompañe al coronel –y mirándolo le dijo con voz cansada: -Vaya usted, nomás, coronel.

Chilavert giró sobre sus talones y marcando el paso salió de la habitación.

Urquiza se quedó pensando por unos minutos. “Mil veces he de morir. Mil veces…”. Llamó a uno de sus edecanes. Le iba a dar el gusto al coronel. “Al coronel Chilavert me lo fusilan por la espalda, como a un traidor”.“Mil veces he de morir. Mil veces…”. Llamó a uno de sus edecanes. Le iba a dar el gusto al coronel. “Al coronel Chilavert me lo fusilan por la espalda, como a un traidor”.“Mil veces he de morir. Mil veces…”. Llamó a uno de sus edecanes. Le iba a dar el gusto al coronel. “Al coronel Chilavert me lo fusilan por la espalda, como a un traidor”.Llamó a uno de sus edecanes. Le iba a dar el gusto al coronel. “Al coronel Chilavert me lo fusilan por la espalda, como a un traidor”.

Una sensación de paz invadió el espíritu del coronel, mientras era escoltado por el soldado, desandando los senderos de Palermo. Nuevamente lo dejaron en el jardín. Nuevamente lo dejaron en el jardín. Ahora el soldado se quedó cerca. A poco de estar allí, pensando en todo lo que hubiese querido decirle a Urquiza sobre sus socios y alcahuetes, se le acercó un oficial, alto y delgado, con la casaca azul cerrada hasta el cuello a pesar del calor que no cedía.Nuevamente lo dejaron en el jardín. Ahora el soldado se quedó cerca. A poco de estar allí, pensando en todo lo que hubiese querido decirle a Urquiza sobre sus socios y alcahuetes, se le acercó un oficial, alto y delgado, con la casaca azul cerrada hasta el cuello a pesar del calor que no cedía.

-Coronel Chilavert, soy el mayor Modesto Rolón – dijo impostando la voz mientras hacía la venia. Chilavert no contestó- Debe acompañarme, coronel.Debe acompañarme, coronel.

Sin decir palabra lo siguió. El guardia caminaba tras ellos, a distancia prudencial. Caminaron los senderos del jardín que rodeaba la residencia de Palermo, hasta una de las casas donde se guardaban los elementos de labranza. Seis soldados lo esperaban. Fue entonces cuando Rolón, con tono desprovisto de toda emoción, le comunicó que el general Urquiza, comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de la provincia de Entre Ríos y encargado de los destinos de la Confederación Argentina, lo condenaba a ser fusilado en forma sumaria. El coronel recibió con calma la noticia que de ninguna forma lo sorprendía. Pidió unos minutos para reconciliarse con el Señor. El guardia caminaba tras ellos, a distancia prudencial. Caminaron los senderos del jardín que rodeaba la residencia de Palermo, hasta una de las casas donde se guardaban los elementos de labranza. Seis soldados lo esperaban. Fue entonces cuando Rolón, con tono desprovisto de toda emoción, le comunicó que el general Urquiza, comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de la provincia de Entre Ríos y encargado de los destinos de la Confederación Argentina, lo condenaba a ser fusilado en forma sumaria. El coronel recibió con calma la noticia que de ninguna forma lo sorprendía. Pidió unos minutos para reconciliarse con el Señor. El guardia caminaba tras ellos, a distancia prudencial. Caminaron los senderos del jardín que rodeaba la residencia de Palermo, hasta una de las casas donde se guardaban los elementos de labranza. Seis soldados lo esperaban. Fue entonces cuando Rolón, con tono desprovisto de toda emoción, le comunicó que el general Urquiza, comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de la provincia de Entre Ríos y encargado de los destinos de la Confederación Argentina, lo condenaba a ser fusilado en forma sumaria. El coronel recibió con calma la noticia que de ninguna forma lo sorprendía. Pidió unos minutos para reconciliarse con el Señor. Seis soldados lo esperaban. Fue entonces cuando Rolón, con tono desprovisto de toda emoción, le comunicó que el general Urquiza, comandante en Jefe del Ejército Grande, gobernador de la provincia de Entre Ríos y encargado de los destinos de la Confederación Argentina, lo condenaba a ser fusilado en forma sumaria. El coronel recibió con calma la noticia que de ninguna forma lo sorprendía. Pidió unos minutos para reconciliarse con el Señor. Se apartó unos metros y lo escucharon rezar un padrenuestro en voz baja.

-Estoy pronto –dijo al fin.

Lo condujeron hasta el paredón.

Allí el coronel le entregó su reloj al mayor Rolón.

-Le pido un favor, mayor, entréguele este recuerdo a mi hijo que vive en la calle Victoria –El mayor asintió. El coronel Virasoro, que hasta ese momento había permanecido ajeno al trámite final, se acercó al pelotón. El coronel Virasoro, que hasta ese momento había permanecido ajeno al trámite final, se acercó al pelotón. Chilavert se sacó el tirador y lo arrojó al piso.El coronel Virasoro, que hasta ese momento había permanecido ajeno al trámite final, se acercó al pelotón. Chilavert se sacó el tirador y lo arrojó al piso.

-Esto es para ustedes –dijo, dirigiéndose a los soldados-, hay algo de dinero y unos cigarros. Repártanselos. Solo les pido que apunten al pecho.Solo les pido que apunten al pecho.

Sabía que era bueno congraciarse con los verdugos, hacen la muerte más rápida. Con resignada valentía se puso contra la pared. Fue entonces cuando el oficial encargado del pelotón, se acercó a Chilavert y le ofreció un pañuelo para vendarse los ojos. El coronel lo rechazó. Había visto tantas veces la muerte ajena que no le molestaba ver la propia. Casi en un susurro, el mayor Rolón le dijo:Con resignada valentía se puso contra la pared. Fue entonces cuando el oficial encargado del pelotón, se acercó a Chilavert y le ofreció un pañuelo para vendarse los ojos. El coronel lo rechazó. Había visto tantas veces la muerte ajena que no le molestaba ver la propia. Casi en un susurro, el mayor Rolón le dijo:Con resignada valentía se puso contra la pared. Fue entonces cuando el oficial encargado del pelotón, se acercó a Chilavert y le ofreció un pañuelo para vendarse los ojos. El coronel lo rechazó. Había visto tantas veces la muerte ajena que no le molestaba ver la propia. Casi en un susurro, el mayor Rolón le dijo:El coronel lo rechazó. Había visto tantas veces la muerte ajena que no le molestaba ver la propia. Casi en un susurro, el mayor Rolón le dijo:

-De espaldas, coronel.

Chilavert lo miró sin entender.

-De espaldas –repitió el oficial-. De espaldas, como un traidor.De espaldas, como un traidor.De espaldas, como un traidor.

Un golpe feroz dio en la cara de Rolón, que cayó unos metros más atrás.

-De espaldas, no. Como un traidor, no. –Se acercaron dos soldados para contenerlo. Sufrieron la misma suerte.Como un traidor, no. –Se acercaron dos soldados para contenerlo. Sufrieron la misma suerte.Como un traidor, no. –Se acercaron dos soldados para contenerlo. Sufrieron la misma suerte.

-Como un traidor no, como un traidor, jamás. –Se acercaron los otros soldados del pelotón para contenerlo. Como un puma herido enfrentó a todos. –Tiren acá –decía-. Tiren al pecho, al pecho, que yo no soy un traidor. Traidores son los que venden a esta patria. Tiren al pecho. –Un facón brilló entre los golpes y empujones-. Al pecho, al pecho. Traidores son los que se entregan a un imperio de esclavos por unas monedas. –El filo cayó sobre la espalda del coronel, que ni así dejó de gritar: “al pecho, tiren al pecho”, Otro filo dibujó su trayecto mortal contra el cuerpo del coronel. “Tiren acá”, y peleaba contra todos. Su camisa se tiño de sangre. Una y otra vez los facones y bayonetas se bañaron en esa sangre de valiente, que no dejaba de gritar, mientras se le iba la vida. “¡No soy traidor, no soy traidor!”. Un sable le abrió un tajo en la cabeza. Fue entonces cuando cayó al piso. Virasoro sacó el revolver y descargó sus balas sobre el hombre que todavía no se resignaba a ser fusilado como un traidor. En una convulsión final se señaló el pecho. Con un hilo de voz, murmuró por última vez “como un traidor, no”.–Se acercaron los otros soldados del pelotón para contenerlo. Como un puma herido enfrentó a todos. –Tiren acá –decía-. Tiren al pecho, al pecho, que yo no soy un traidor. Traidores son los que venden a esta patria. Tiren al pecho. –Un facón brilló entre los golpes y empujones-. Al pecho, al pecho. Traidores son los que se entregan a un imperio de esclavos por unas monedas. –El filo cayó sobre la espalda del coronel, que ni así dejó de gritar: “al pecho, tiren al pecho”, Otro filo dibujó su trayecto mortal contra el cuerpo del coronel. “Tiren acá”, y peleaba contra todos. Su camisa se tiño de sangre. Una y otra vez los facones y bayonetas se bañaron en esa sangre de valiente, que no dejaba de gritar, mientras se le iba la vida. “¡No soy traidor, no soy traidor!”. Un sable le abrió un tajo en la cabeza. Fue entonces cuando cayó al piso. Virasoro sacó el revolver y descargó sus balas sobre el hombre que todavía no se resignaba a ser fusilado como un traidor. En una convulsión final se señaló el pecho. Con un hilo de voz, murmuró por última vez “como un traidor, no”.–Se acercaron los otros soldados del pelotón para contenerlo. Como un puma herido enfrentó a todos. –Tiren acá –decía-. Tiren al pecho, al pecho, que yo no soy un traidor. Traidores son los que venden a esta patria. Tiren al pecho. –Un facón brilló entre los golpes y empujones-. Al pecho, al pecho. Traidores son los que se entregan a un imperio de esclavos por unas monedas. –El filo cayó sobre la espalda del coronel, que ni así dejó de gritar: “al pecho, tiren al pecho”, Otro filo dibujó su trayecto mortal contra el cuerpo del coronel. “Tiren acá”, y peleaba contra todos. Su camisa se tiño de sangre. Una y otra vez los facones y bayonetas se bañaron en esa sangre de valiente, que no dejaba de gritar, mientras se le iba la vida. “¡No soy traidor, no soy traidor!”. Un sable le abrió un tajo en la cabeza. Fue entonces cuando cayó al piso. Virasoro sacó el revolver y descargó sus balas sobre el hombre que todavía no se resignaba a ser fusilado como un traidor. En una convulsión final se señaló el pecho. Con un hilo de voz, murmuró por última vez “como un traidor, no”.“Tiren acá”, y peleaba contra todos. Su camisa se tiño de sangre. Una y otra vez los facones y bayonetas se bañaron en esa sangre de valiente, que no dejaba de gritar, mientras se le iba la vida. “¡No soy traidor, no soy traidor!”. Un sable le abrió un tajo en la cabeza. Fue entonces cuando cayó al piso. Virasoro sacó el revolver y descargó sus balas sobre el hombre que todavía no se resignaba a ser fusilado como un traidor. En una convulsión final se señaló el pecho. Con un hilo de voz, murmuró por última vez “como un traidor, no”.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Omar López Mato – Caseros, las vísperas del fin – Pasión y muerte del coronel Martiniano Chilavert. Buenos Aires (2006).

Portal http://www.revisionistas.com.ar